INNOVACION & TENDENCIAS _ 20 / 07 / 2017

¡Dime con qué impresor te acuestas y te diré de qué color te levantas!

Categorías: Diseño de Packaging - Wylma Blein


¡Dime con qué impresor te acuestas y te diré de qué color te levantas!Como en la vida, la elección de todo lo que nos rodea tiene mucho que decir en los resultados. A pequeña escala, en el oficio de la creación y la impresión ocurre lo mismo. La intervención de diferentes interlocutores, procesos y técnicas sumadas a infinitos soportes y otras especialidades, hacen que las cosas no siempre sean como uno las había visualizado en su cabeza, de aquí que todavía sea más importante rodearse de profesionales que garanticen, desde el primer momento, que el resultado sea lo más cercano al objetivo estratégico diseñado.
 
Gemma Álvarez
 
Y es que la experiencia nos dice que es en el proceso de impresión cuando se produce el milagro. Todo lo que hemos visualizado, pensado, creado y construido delante de una pantalla, acaba resultando tan parecido o tan diferente a cómo lo habíamos imaginado justo en el momento de su producción. El cliente, en muchos casos, es el primero al que muchas veces se le hace difícil comprender que no es lo mismo lo que podemos ver en pantalla que lo que puede producirse y reproducirse en impresión.
Ocurre que nos encontramos en un mundo de soportes, formatos, acabados, pantones, tramas, sleevados, troquelados, materiales, técnicas de impresión y un sinfín de etcéteras que acaban decidiendo un resultado que a priori puede ser complejo de controlar.

Pero nada más lejos de la realidad. Porque nadie mejor que el impresor para aconsejar y recomendar, según la suma de variables, cuál es la mejor forma de afrontar un diseño en cualquier soporte y técnica de impresión.
Sucede que muchas veces la impresión es una cadena de procesos totalmente lineal, en la que el impresor aparece como un invitado de piedra al inicio de la misma y, por supuesto, al final, no habiendo tenido conocimiento previo del proyecto, salvo en su cotización económica (famosa palanca de valoración de servicios en cualquier sector).


 
Momento briefing y momento presupuesto
Si analizamos el proceso creativo, podemos encontrar dos momentos clave: el del briefing, precioso encuentro entre cliente y agencia en el que se nos traslada el encargo del proyecto. Un momento mágico en el que todo es Sí. ¡Sí a las ideas creativas! ¡Sí a los acabados! ¡Sí a los materiales! ¡Sí, sí, sí!
El segundo momento es el del presupuesto. Se cotiza la impresión muchas veces sin más datos que formato, soporte y número de tintas. Y a partir de aquí arranca el proceso creativo, con más o menos idas. Tras su aprobación el diseñador pronuncia otro famoso refrán pidiendo “artefinalízame despacio que tengo prisa”.
Si analizamos el proceso en moviola podemos ver las siguientes secuencias: un primer proceso en el que un equipo creativo desarrolla a pantalla, respuestas gráficas para presentar al cliente. Un cliente que muchas veces a su resolución de pantalla aprueba los valientes diseños propuestos por la agencia y finalmente una aprobación creativa también a pantalla que da como resultado un pistoletazo para la realización del arte final.



Y a partir de aquí... Cross your fingers! Y nuevamente el refranero español nos ilustra diciendo “que cada palo aguante su vela”, pues el cliente en ocasiones desconoce el proceso de aprobación, encontrando en su mesa pruebas de color que le entregan sus departamentos de compras y que nada tienen que ver con los diseños luminosos y coloridos que había visto a pantalla.

En busca de la colaboración
Es por ello que apostamos por aparcar relaciones de triangulación y buscar formas de colaboración en la fase inicial. En resumen, busquemos áreas de servicio en las que el impresor no tenga una posición tan lejana en las decisiones creativas para que pueda aportar soluciones de valor, que acorten los tiempos de creación, reduzcan costes, para así obtener los resultados buscados, pudiendo ser más creativos y diferenciales gracias a este coaching de producción.



La agrupación de los tres interlocutores (cliente, agencia e imprenta) pasa de ser una suma a ser una multiplicación.
Piensa en qué momento de la cadena puedes aportar valor, pues la solución no está sólo en la impresión, está en todo el know-how que como especialistas podemos aportar. Olvidemos la palabra proveedor, ganemos posiciones, hablemos de equipos y cumpliremos el refrán que explica que “bueno y barato, no caben en un zapato”.

Clientes, agencias e impresores, todos somos marcas.
 
 


Gemma Álvarez
es fundadora de wylma blein (Barcelona), una agencia formada por un equipo de entusiastas creativos que desarrollan proyectos de branding para dotar de actitud a marcas, productos y servicios.
 
Más información: www.wylmablein.com