INNOVACION & TENDENCIAS _ 26 / 06 / 2017

Desperdicio alimentario: un problema global con pequeñas soluciones particulares

Desperdicio alimentario: un problema global con pequeñas soluciones particularesLa industria de la alimentación y bebidas es el primer sector industrial español. Integrada por más de 40 asociaciones, FIAB representa a un sector cuyo papel es fundamental en la sostenibilidad económica, social y medioambiental de nuestro país, como claro generador de empleo y riqueza, y vertebrador del territorio a través de las 30.000 empresas que lo conforman.
 
Paloma Sánchez
 
La industria de alimentación y bebidas es un eslabón clave para el conjunto de la cadena agroalimentaria, ya que transforma más del 70% de la producción agraria y permite el suministro de más de 120 millones de raciones de comida diarias, de los cuales 2/3 se produce en los hogares y 1/3 fuera del hogar.
Nos encontramos en una época de cambios, en la que las empresas son cada vez más conscientes de la importancia de responder ante las expectativas de un consumo más sostenible y donde se prevé un incremento de la demanda de alimentos en los próximos años. Así, se estima que la producción alimentaria deberá incrementarse en un 60% para alimentar a más de 9.500 millones de personas en 2050.
Este hecho, hace que los modelos productivos estén cambiando. Es evidente que el modelo lineal de crecimiento económico en el que confiábamos en el pasado no se ajusta ya a las necesidades de las sociedades actuales.

Estamos en el tránsito de una economía lineal a una economía circular, y esto implica utilizar nuestros recursos de una manera más inteligente y sostenible, ser eficientes en el uso de los recursos y minimizar al máximo los impactos ambientales, pero también producir lo suficiente para toda la demanda de alimentos prevista, así como reducir el desperdicio alimentario y mantener los niveles de seguridad alimentaria.
El desperdicio de alimentos es un problema global que se produce a lo largo de toda la cadena alimentaria y que tiene implicaciones negativas, tanto a nivel social como ambiental y económico. A todos los niveles y en cada uno de los eslabones de la cadena alimentaria humana (administración, agricultores, pescadores, procesadores, comerciantes detallistas o mayoristas y, en especial, en relación con los consumidores) es preciso hacer cambios en nuestro modus operandi para evitar el desperdicio de alimentos y permitir la reutilización o reciclado de lo que se desecha en la medida de lo posible.


 
La complejidad del problema
A pesar que los informes existentes se han elaborado con estimaciones que no permiten cuantificar de forma exacta la incidencia del desperdicio alimentario, y que no utilizan los mismos criterios para contabilizar el desperdicio, han sido buen punto de partida para que la Comisión Europea y los estados miembros comiencen a trabajar de forma práctica para solucionarlo con la colaboración de todos los agentes de la cadena alimentaria, desde el agricultor al consumidor.

Aunque estos datos disponibles deben ser tomados con cautela, han servido para obtener algunas conclusiones generales en las que coinciden los distintos estudios. Por ejemplo, cuando se apunta el caso de los países en vías de desarrollo, donde el desperdicio parece producirse principalmente en los primeros eslabones de la cadena, principalmente en fase de cosecha por falta de las infraestructuras adecuadas para la conservación y transporte de alimentos, mientras que en los países desarrollados, el desperdicio alimentario parece producirse principalmente a nivel de consumo.
 


 
Algo en lo que se coincide es en que las causas de generación de desperdicios son complejas y afectan a todos los eslabones de la cadena alimentaria (consumidor, hostelería, distribución, industria, producción primaria).
En ese sentido, no se deben olvidar dos aspectos importantes. Por un lado, el exceso de producción o pérdidas durante el procesado afecta negativamente la viabilidad económica de cualquier empresa. En ese sentido, la reducción del desperdicio de alimentos es primordial para la industria alimentaria por una cuestión de gestión empresarial eficiente y, además por sus consecuencias sociales y ambientales. Como operadores económicos, consideramos que el desperdicio es una ineficiencia en la cadena de valor.

En segundo lugar, las iniciativas en materia de desperdicio deben ante todo salvaguardar la seguridad alimentaria. Los altísimos niveles de seguridad alimentaria que hemos alcanzado en Europa son un logro de nuestro sistema productivo y de la actividad de control de nuestras autoridades. No se puede relativizar este principio ni trivializar el marco normativo y de gestión de la seguridad alimentaria. Todos los colectivos tienen derecho a consumir productos seguros y la población debe ser consciente que la seguridad es cosa de todos.
 
El papel de la innovación, fundamental
¿Y qué se puede hacer al respecto? En nuestra opinión, todos somos parte del problema pero también lo somos de la solución; el desperdicio alimentario es un problema global con pequeñas soluciones particulares.

En este sentido, ya se están haciendo muchas cosas. España es el primer país de la UE en donaciones, la información al consumidor de los productos que ponemos en el mercado es básica para que se pueda dar el uso más adecuado al alimento. La formación y concienciación desde la niñez es fundamental, educar en hábitos sostenibles. O incluso aspectos como la correcta descongelación, cuál es la manera correcta de poner los productos en orden en la nevera o el uso apropiado de los envases son buenos ejemplos de ello.

El papel de la innovación está siendo y será fundamental, y ya estamos presenciando distintas iniciativas de gran valor para la sostenibilidad del sector de alimentación y bebidas. Por ejemplo, la utilización de subproductos que buscan darle una segunda vida a aquellas partes de algunos alimentos que no comestibles, y que pueden emplearse como materia prima en otras cadenas de producción, como alimentación animal o su uso en el sector farmacéutico, cosmético, o incluso energético. De esta manera evitamos la generación de nuevos residuos logrando una gestión como subproductos.

Pero, como decía, es una labor de todos y cada eslabón de la cadena tiene la responsabilidad de aportar soluciones. El desperdicio es un tema en el que tenemos que trabajar, como dicen en Europa, de forma holística para conseguir un entorno sostenible en un futuro muy cercano.

Paloma Sánchez es directora de Competitividad y Sostenibilidad de la Federación Española de Industrias de la Alimentación y Bebidas (FIAB).


 


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