MERCADOS & ENVASES


La industria del plástico está cambiando (porque tiene que hacerlo)

02/12/2019

CATEGORíA: Materiales de envase


Ese es el consenso general entre algunos de los analistas de la industria del plástico de primer nivel en Europa: la gente que está trabajando para remodelar la industria.


Pese a que el plástico, en su infinidad de formas, está arraigado en todos los aspectos de nuestra vida, la «plastifobia» se ha integrado entre nosotros y los reguladores están atacando duramente una industria que ya debe hacer frente a numerosos retos muy complejos.

Pero la «plastifobia» no debería ser un problema. No se debería demonizar el plástico, sino que cabría tratarlo como el asunto esencial que es en la vida moderna. El problema no es con el plástico en sí, sino que se relaciona con cómo se recicla el plástico y con su mal uso.

 

La industria del plástico se ha vuelto sumamente consciente de su responsabilidad y algunos dirían que incluso introspectiva. Hay que cumplir las metas; hay que investigar, desarrollar y lanzar nuevos programas; y hay que educar a los consumidores y cumplir con sus expectativas. Para abarcar todo esto, hay que mirar hacia el espectro de la sostenibilidad y hacia la demonización del plástico.

 

En la conferencia Circularity for Polymers: The ICIS Recycling Conference, que se acaba de celebrar en Berlín- Paul Hodges, Presidente de International E-Chem, afirmó que hay una carga de trabajo excesiva para un tiempo muy limitado.

 

«Está claro que se está produciendo un cambio de paradigma en la industria. Las empresas se están dando cuenta de que los plásticos residuales son un problema muy grande; un problema que no va a desaparecer. Los plásticos de un solo uso van a estar en la línea de fuego en los próximos años y los modelos empresariales tendrán que cambiar»; afirmó.

 

Hodges añadió que, en el núcleo del cambio necesario se sitúa el hecho de que la gente no sabe cómo reciclar el plástico, pero sí entienden por qué debemos hacerlo: «No disponemos de la tecnología. Tampoco hemos implantado los procesos de recolección. Tenemos que dejar atrás el hábito de tirar la basura en vertederos y centrarnos más en desarrollar centros de recursos basados en una red distribuida de plantas de reciclaje químico a nivel local».

 

No cabe duda de que ese cambio hacia plantas de reciclaje químico a nivel local, de menor tamaño —más eficientes y efectivas a la hora de dividir los distintos tipos de plástico para tratar de alcanzar el anhelo de una economía circular— está en el horizonte; sin embargo, no es más que una industria incipiente.

 

Richard Daley el Director General de ReNew ELP se sitúa a la cabeza del reciclaje químico. ReNew ELP está en las últimas etapas en el desarrollo de la primera de cuatro líneas de procesamiento de reciclaje químico; cada una de esas líneas procesa unas 20.000 toneladas al año. Su tecnología Cat-HTR utiliza lo que Daley describe como «un proceso de mejora hidrotérmica único utilizando agua supercrítica para descomponer el plástico de forma que se pueda reutilizar, así como también se descomponen los aceites y químicos útiles».

 

Curiosamente, los objetivos en cuanto a materia primera para el procesamiento es el plástico residual después de que se haya realizado el reciclaje mecánico, como ocurre en el caso del film multicapa y ReNew ELP se ve como complementario al proceso de reciclado mecánico.

Mark Victory, Editor Jefe de ICIS, se hace eco de las palabras de Daley: «la recuperación química es mejor en teoría, pero todavía hay problemas relacionados con el coste y el rendimiento. En teoría, es bueno, pero todavía existen los mismos retos en cuanto a recolección; y, siendo optimistas, aún deberán pasar entre cinco y diez años para que podamos ver una recuperación química a gran escala».

Victory identifica otro obstáculo en esa recolección, y es sencillamente que no dé la talla. Así pues, afirma que las autoridades locales —sobre las que recae la mayor responsabilidad a la hora de gestionar los residuos de los hogares— llevan infrafinanciadas desde la recesión económica que se inició hace más de una década y, como resultado de esto, la inversión en infraestructuras no ha mantenido el ritmo de la creciente complejidad del envasado. Asimismo, destaca también que los problemas domésticos se están viendo acentuados por la decisión de China de dejar de hacerse con plásticos provenientes del resto del mundo.

 

 

«La inversión en la recolección de residuos no ha mantenido el ritmo de la creciente complejidad del envasado», explica Victory. «Y, dado que China ha dejado de aceptar residuos, hay más contaminación en nuestro reciclaje doméstico: las tasas de despilfarro se han incrementado porque China solía asumir el material residual de calidad más baja para utilizarlo en industria como la textil, pero ahora estos residuos se incorporan a nuestros propios montones. La escala de la demanda y la ineficiencia del abastecimiento también está causando que el material se deba producir a la máxima capacidad y se deba extender más, lo cual también tiene un impacto en los niveles de contaminación. En el tereftalato de polietileno, por ejemplo, hemos visto cómo las tasas de despilfarro han aumentado desde el 25% en 2009 hasta el 30-35% actual».

 

Hodges añade también que lo que la industria necesita urgentemente es equipos por proyectos que averigüen cómo elaborar productos más sostenibles, cómo desarrollar la recolección selectiva y cómo mejorar las instalaciones de procesamiento.

«Disponemos de 18 meses para conseguirlo», advierte; «porque, si no lo hacemos, los propietarios de las marcas dirán “tenemos un compromiso con los consumidores para hacer llegar a este punto para 2025. No se están moviendo; así que tendremos que hacer otra cosa”. Tenemos seis años para conseguirlo, pero no sabemos qué hacer».

 

Hodges siente que los propietarios de marcas que se han comprometido con el plazo de 2025 necesitan seguridad por parte de la industria del plástico. «Tenemos que comunicarnos con los propietarios de marcas y decirles que tenemos la tecnología, el modelo de negocio y las cuentas; así que confíen en nosotros para que les demos lo que necesitan y ustedes puedan hacer lo que tengan que hacer»; afirma Hodges.

«El envase de plástico es ahora más complejo que nunca. El envasado moderno ha pasado de ser simplemente funcional a ser una herramienta de marketing, pero tenemos que descomponerlo a un nivel más simple y fomentar los conceptos de reciclaje en la fase de diseño»;explica Helen McGeough, Analista Jefe de Reciclaje de Plásticos de ICIS.

 

«La UE ha establecido un umbral muy alto con la Directiva europea que regula los plásticos de un solo uso y que establece unas tasas de recolección mayores, aun con una tasa de recuperación de botellas PET en Europa en el 63% y del 66% en el Reino Unido. Las tasas de recolección de PET europeas a nivel nacional varían mucho entre los distintos Estados miembros, lo cual refleja las diferencias en cuanto a sistemas, a la participación del consumidor y a la capacidad de los gobiernos de priorizar las inversiones en la gestión de residuos. Esta falta de normalización en todo, desde la infraestructura de residuos hasta las especificaciones de producto R-PET final, continúan representando tantos retos como oportunidades para uno de los mercados reciclados más desarrollados en la industria del plástico»; añade McGeough.

 

«El sector necesita grandes inversiones para ponerse al día en todos los pasos de la cadena. No tiene sentido que todo el mundo quiera reciclar si no disponemos de la infraestructura. Dependemos de que la gente comprenda y utilice los sistemas de reciclado; y esto es muy difícil de prever, ya que la educación es un componente esencial al respecto. Para la mayor parte de la gente, el plástico no es más que plástico; no son conscientes de los distintos tipos de plástico que hay, ni de qué deben hacer con él»; afirma Mark Victory.

 

 

Hodges coincide en la necesidad de inversión, sugiriendo con el énfasis en la necesidad de que la industria proporcione financiación: «Las cantidades está comprometiendo la industria para este cambio de marea es prácticamente nulo —25 millones por aquí, 10 millones por allá—… Seamos realistas: estamos hablando de una industria de cien mil millones. ¡No te puedes andar con propinas!»

Para Hodges, el mayor reto de la industria —y, quizás, su mayor oportunidad— es el cambio de plantas de reciclaje mecánicas a plantas de reciclaje químico de menor tamaño e implantadas a nivel local. «El nuevo modelo de negocio de la industria es pequeño y local, mientras que, durante los últimos 30 o 40 años, solo hemos hablado de cosas enormes y globales; y esto es un punto de inflexión total»; afirma.

 

ICIS es el mayor proveedor de información del mercado petroquímico a nivel mundial y cuenta con divisiones de energía y fertilizantes. Su objetivo es dar a empresas del mercado global de las materias primas una ventaja competitiva proporcionando información valiosa y herramientas de análisis para que los clientes puedan identificar y actuar ante las oportunidades en mercados que están en continuo desarrollo. ICIS lleva más de 30 años proporcionando inteligencia y noticias tarifarias, previsiones, datos, análisis de mercados y asesoramiento independiente a compradores, vendedores y analistas.

 

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