TENDENCIAS & DISEÑO


No se pueden poner puertas al campo, ni a la innovación

08/10/2019

CATEGORíA: Diseño de packaging MARCA: dosifacil


Más pronto que tarde los grandes fabricantes de envases y botellas deberán adoptar un sistema dosificador económico y fiable integrado en el envase que suministre dosis calibradas e incluso que éstas puedan ser modificadas cómodamente según la necesidad.


Carlos Vicente Martínez Gimeno

 

Hoy, los usuarios se ven obligados a seleccionar las dosis como lo hacían sus abuelas, que utilizaban el inseguro método de tapón roscado que se llena a pulso, suele derramarse, salpicar y manchar. Hoy, los consumidores pagarán gustosos por un sistema sencillo y seguro que no les incomode o les cause trabajos imprevistos a la hora de seleccionar las dosis.  

 

La dosificación de líquidos es una tarea cotidiana que millones de usuarios realizan todos los días, por eso las grandes marcas, ante esa evidencia, no pueden encogerse de hombros y dejar las cosas como están. Deberán sustituir lo antes posible, el anticuado y molesto procedimiento al que hoy se ven sometidos los consumidores. Esto significa realizar pequeños cambios en las cadenas de llenado, pero vale la pena asumirlos porque los consumidores lo merecen y sabrán compensarlo con mayor fidelidad a las marcas que les simplifiquen tan inevitable tarea.

 

Los nuevos sistemas dosificadores están inventados y protegidos por patentes e ignorar o retrasar su implantación es una pérdida de tiempo, un execrable ejercicio que más pronto que tarde lamentarán. 

Las empresas fabricantes de botellas y envases para líquidos que se anticipen a las demás en la necesaria y loable misión de facilitar a las grandes marcas sistemas dosificadores cómodos y actualizados que benefician a los consumidores, se sentirán orgullosos de su conciencia diáfana e innovadora.

 

 

Si desea saber más al respecto, puede acceder al artículo publicado en la revista Infopack nº 259:

http://www.infopack.es/revista/259/#page/76

 

Sobre el autor:

Carlos V. Martínez Gimeno estudió Bellas Artes. Su vocación de pintor la aplicó en la ilustración publicitaria, docente e industrial.

Trabajando para Gráficas Belkrom, diseñó una etiqueta para Bodegas Capel que retrataba a un hombre con traje regional y bebiendo vino de una bota, con la leyenda VINO COMÚN preceptiva de la época. Esta etiqueta marcó un hito en la historia de la publicidad, pues la ilustración se convirtió en la marca “El tío de la bota”. Por los años 70 se dedicó a las Artes Gráficas, fundando una litografía en Alicante, en la que hoy no participa y es una de las punteras de la Región Valenciana. En los años 80 patentó la jeringuilla autodestructible y un atacordones para calzado. Ahora, jubilado, pasa su tiempo escribiendo, diseñando y perfeccionando productos de gran consumo y otros artículos que en su momento serán divulgados.

 

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