ETIQUETAJE INDUSTRIAL _ 20 / 03 / 2017

Màquina & Tabla, enigmas naturales

Categorías: Usuario final


Màquina & Tabla, enigmas naturalesMàquina & Tabla es un proyecto Estudi JJ Bertran en estado puro. Rico, complejo, abierto y muy determinado por la exigencia conceptual del cliente, que requería una precisión absoluta.

Fuente: www.vidalarmadans.com

 
De esta serie de etiquetas atrapa su exhaustivo trabajo de definición de significados y valores. El objetivo: representar el halo de una actitud y una concepción particular de cómo debe ser una viticultura inscrita en el curso espléndido y terrible de la naturaleza.
 
Una alegoría
Las etiquetas de Màquina & Tabla abren muchas posibilidades de interpretación. Pretenden transmitir una alegoría, instigada por el propio cliente, de la relación y la pugna entre lo humano y la naturaleza, en la que esta suele y debe tener la última palabra. Cada etiqueta presenta una faceta particular de esa lucha y todas juntas componen un discurso único.
 
Juego de contrastes
El tono visual contribuye a esa relación marcada por la tensión. Quiere reflejar un paradigma y a la vez contradecirlo, creando significados enigmáticos. A través de las ilustraciones, obra de Xavi Forné, se consiguió un tono artístico que mezcla lo irónico con lo macabro; el tema de la muerte y su amenaza, con el detalle y la fantasía romántica de los paisajes inéditos. La configuración del mensaje, objetivo final y sagrado de nuestro trabajo, sitúa las etiquetas dentro de un código aparentemente clásico y estético, para revolverlo luego con un despliegue narrativo pretendidamente extraño y conceptualmente contemporáneo. Es un estudiado juego de contrastes que apela a los instintos para explicar esa dualidad animal-hombre, naturaleza-razón, en la que lo orgánico va a imponerse.


 Las etiquetas fueron impresas en cuatricomía y relieve.


Un proyecto libre de convenciones estéticas
Esta complejidad gráfica y narrativa está íntimamente ligada con el propio proyecto vitivinícola. Intenta expresarlo, captar su aire, ese esfuerzo por interactuar con la naturaleza sabiendo o intuyendo su poder, que a veces llega a ser mortífero. Màquina & Tabla es un proyecto muy ligado a orígenes geográficos y naturales concretos, presentes en las etiquetas, pero a la vez libre de connotaciones típicas, desligado del peso de los discursos estéticos convencionales del envase y embalaje.
 
Una producción sencilla que desprende verdad
La parte más física, táctil y técnica de las etiquetas ha contribuido de una forma fundamental a comunicar todo este mundo.  El diseño de producción es humilde, pero aún así consigue un juego volumétrico que en las distancias cortas crea un elemento más de disfrute. El papel es un Freelife Merida Cream, de apariencia natural y algo rústica. No queríamos una etiqueta sobreproducida y encajada en los parámetros más comerciales, sino todo lo contrario: austera, interesante, que desprendiera verdad.


Las ilustraciones son una alegoría de la relación y la pugna entre lo humano y la naturaleza.


Las dificultades de la impresión
Era imprescindible mantener el aspecto y textura de un grabado a la antigua en un formato muy pequeño y con tramas lineales muy comprimidas. La idea era lograr el aspecto de una antigua prensa litográfica en planchas de offset. Fue un reto conseguir una reproducción con tanto detalle: los negros se empastaban y en las zonas claras los grises desaparecían. Fue necesario un trabajo de fotomecánica muy cuidadoso para dar con la densidad justa. Aparte de esto, la producción es aparentemente sencilla: solo son dos o tres tintas y un clavado. Pero requirió de mucha rectificación ágil ya con las máquinas en marcha hasta conseguir el resultado óptimo.
 
Colaboración diseñador-impresor
En Màquina & Tabla confluyen el concepto gráfico y el concepto de producción. Ese es el principal valor que ofrece Vidal & Armadans: optimizar la idea desde la parte técnica en completa colaboración. Es la constatación de que la etiqueta nunca acaba en la entrega de un original. Sin el trabajo conjunto diseñador-impresor, la correcta interpretación y traslación de la pieza a papel sería muy difícil.


 
 
La etiqueta como promesa de experiencia enológica
Hay productos especiales, como el vino. Las bebidas como el vino trascienden la agricultura: cumplen necesidades íntimas de alimentación espiritual, pero se imbrincan en nuestras actividades sociales y en las de representación social también. Los vinos son historia viva de nuestra economía productiva desde antaño y, por ello, conllevan una marcada tradición que conviene a veces respetar, a veces transgredir y siempre modular, para posicionar cada producto como necesita ser percibido. Para ser entendido antes de ser degustado, pero también luego completar su sentido con una capa extra de significado. El vino, junto a su identidad y etiquetas, alcanzan un estatus de objeto con alto valor cultural.
No hay que olvidar que una etiqueta de vino es la presentación de una obra de otra persona, y hay que ser muy escrupuloso en no traicionar el sentido de dicha obra. Las etiquetas son el medio que ser capaces de trasladar los valores del producto y su promesa de consumo. Una etiqueta de vino es también la forma de ver la agricultura, hasta la forma ética de ver el mundo de dicha persona.
Así, el discurso narrativo de la etiqueta se convierte en branding, en identidad. La identidad de una marca o producto no es sólo un logotipo. Es un estilo, una actitud hacia, en este caso, la viticultura. Este acercamiento al producto debe ser respaldado por su imagen.



Por ello, es muy diferente trabajar -o colaborar, como me gusta verlo a mí- con una viticultora que se pasa el día expresando desde sus entrañas su apuesta enológica, que con un equipo de marketing que racionaliza todas las partes del proyecto. Pero lo que siempre hay en común desde su punto de vista es un respeto absoluto a sus objetivos, que se resumen en presentar al público de forma gráfica una promesa de experiencia enológica.
Es la necesidad de expresar en este pequeño trozo de papel la complejidad de un producto de estas características la que ha revolucionado un mercado cada vez más competitivo. 
Mi visión de la tendencia en diseño de identidad de producto es que hay que huir de lo genérico, de lo poco definido, para acercarse a propuestas gráficas que sean radicales en su naturaleza, claras y legibles. Que dentro de un posicionamiento concreto, se diferencien por sus valores claramente respecto a lo demás, sin dejar de ser decodificados correctamente dentro de un género. La cualidad más importante para mí es la precisión.
Este es el gran reto de los diseñadores, ser capaces de crear desde de la tradición hacia afuera, reimaginando si es posible cada vez los géneros establecidos, ya que por la gran producción de productos de este tipo, la diferenciación siempre está en riesgo.
 
Joan Josep Bertran
 

 
 
Claridad, diferencia, versatilidad y potencia. En los trabajos de Joan Josep Bertran se percibe una convicción, una voluntad inapelable de moldear soluciones gráficas que lleven a la marca y al producto a una posición icónica, de fuerte simbología cultural. Soluciones, además, capaces de estimular la experiencia del receptor. Desde 2003, su estudio ha realizado proyectos de identidad para el sector del vino de un gran magnetismo, donde apreciamos el equilibrio entre firmeza de principios y capacidad de adaptación.

Más información: www.jjbertran.com