MERCADOS & ENVASES


Cartón con revestimiento protector: la alternativa contra el plástico en embalaje y estuches

03/07/2020

CATEGORíA: Materiales de envase MARCA: Iggesund

La búsqueda de materiales que puedan sustituir el plástico es muy intensa. Se están haciendo innovaciones a escala mundial para encontrar alternativas renovables que permitan a la humanidad reducir el enorme impacto ambiental que produce al usar plástico.


La sustitución de las bandejas de plástico propias de embalajes de alimentos con una combinación de cartón y plástico puede reducir el impacto climático de las bandejas en un 80%, aproximadamente. Foto: Gabriel Liljevall

 

Se están probando muchas soluciones, pero todavía no tenemos ningún material que tenga todas las ventajas del plástico sin sus efectos devastadores. En lugar de esperar un material mágico que bien podría no descubrirse nunca, los compradores de material de embalaje y empaquetado conscientes del problema climático deberían analizar las alternativas existentes y optar por material compuesto.

 

Ya existen soluciones de embalaje y empaquetado comprobadas que combinan un material renovable como el cartón con una pequeña cantidad de plástico, lo que reduce su impacto climático en más del 80% en comparación con el embalaje tradicional hecho totalmente de plástico.

 

Un tipo muy común de empaquetado para alimentos es el de tipo bandeja de plástico que se sella para su venta al consumidor. En vez de fabricar toda la bandeja con plástico, una alternativa sencilla es usar un material compuesto de cartón renovable recubierto con una capa fina de plástico con las necesarias propiedades protectoras contra la humedad, la grasa y los olores. La rigidez y la resistencia que exige la construcción provienen de las fibras de madera del cartón, mientras que las propiedades protectoras del plástico proporcionan el toque funcional final. Este cambio relativamente sencillo del material reduce en más del 80 % el impacto climático del empaquetado.

 

“El plástico es un material excelente para el empaquetado. Es muy maleable y proporciona el sellado que necesitamos para el empaquetado de alimentos, cuyos requisitos en materia de higiene son altos”, explica Stefan Söderberg, Director de Ventas de Productos Nuevos en Iggesund Paperboard. Stefan Söderberg está a cargo del lanzamiento en el mercado de Inverform, un material compuesto de Iggesund que puede sustituir toda bandeja de plástico y reducir su impacto climático.

Ya han existido por décadas varios tipos de empaquetado hecho de cartón recubierto de plástico. Sin embargo, gracias a los más recientes avances en la fabricación de cartón, ha mejorado su funcionalidad y se ha reducido su impacto climático. El debate actual sobre el material de origen fósil en comparación con el material renovable y sus respectivas repercusiones climáticas ha colocado a la combinación de plástico y cartón en una posición cada vez más favorable.

 

“El embalaje de plástico tiene las desventajas de que normalmente tiene una base de origen fósil y no se recicla con facilidad”, comenta Johan Granås, Director de Sostenibilidad en Iggesund Paperboard. “Al compararlo, vemos que el impacto climático de nuestro cartón es aproximadamente un 90 % menor que el del plástico. Al combinar el cartón con una delgada barrera de plástico, el impacto climático total del empaquetado puede reducirse radicalmente en comparación con el empaquetado de plástico.

 

El uso extenso que se hace del plástico está ligado, como mínimo, con los tres siguientes severos problemas:

 

· Un extenso impacto climático debido a materia prima de origen fósil

· Falta de biodegradabilidad, la que produce, por ejemplo, que el plástico se acumule en los océanos

· Bajo nivel de reciclamiento: menos de un 40%

 

El bioplástico es una posible alternativa en algunos casos. Aunque el origen del bioplástico es mejor que el del plástico tradicional, la reducción de su impacto climático en comparación con el plástico tradicional es insignificante y su reciclamiento es extremadamente difícil con frecuencia. El bioplástico puede ser también de difícil manejo en los procesos de producción de los fabricantes de embalaje y empaquetado, lo que empeora la productividad.

 

“Hemos usado material bioplástico más o menos una década en la fabricación de cartón recubierto de plástico,” afirma Stefan Söderberg. “En términos de producción, se sabe que es de difícil manejo, que tiene menos aplicaciones que el plástico tradicional y que es más caro. Los avances en bioplásticos son constantes, pues muchas empresas están buscando bioplásticos sin material de origen fósil y con propiedades que no entorpezcan nuestra producción como fabricantes de material ni la de los productores del empaquetado final.

 

Pero la cuestión del plástico no para ahí. El año pasado, Iggesund Paperboard lidero una encuesta entre empresas envasadoras de productos no alimentarios y encontró muchos ejemplos de uso de plástico en los que este material no cumplía ninguna función necesaria. Embalajes de plástico para bombillas, audífonos y material textil, todos ellos productos con un gran potencial para reducir su impacto climático.

 

“Muchos embalajes incluían plástico que podría sustituirse fácilmente con material menos dañino para el medioambiente”, añade Johan Granås. “Encontramos embalajes cuyo impacto climático se redujo un 99 % al sustituir el material. Es razonable empezar invirtiendo en cosas que introduzcan mejoras sencillas en el clima mientras esperamos que el proceso de las innovaciones encuentre soluciones para los obstáculos más difíciles en embalaje y estuches”.

Mientras espera que los fabricantes de material encuentren barreras protectoras nuevas sin una base de origen fósil, el mercado exige embalajes hecho con cartón recubierto ya sea con plástico tradicional o con material bioplástico.

“Sustituir el plástico y minimizar el impacto climático son objetivos que han plasmado en sus directrices ambientales los propietarios de las marcas principales, y su número va en aumento mes tras mes”, concluye Johan Granås.

 

Iggesund Paperboard forma parte de Holmen, grupo sueco de productos forestales que figura entre las 100 empresas de mayor sostenibilidad enumeradas en el índice del Pacto Mundial de las Naciones Unidas. El volumen de negocios de Iggesund es de poco más de 500 millones de euros; Invercote, su producto emblemático, se vende en más de 100 países. La empresa cuenta con dos marcas en dos familias, Invercote e Incada, ambas colocadas en las posiciones más altas de sus respectivos segmentos del mercado. Desde 2010, Iggesund ha invertido más de 380 millones de euros a fin de incrementar su eficiencia en consumo de energía y de reducir las emisiones de origen fósil en su producción. Iggesund y el Grupo Holmen presentan informes de todas sus emisiones de carbono fósil al Proyecto de Divulgación de Emisiones de Carbono. Los datos sobre el medio ambiente son parte integral de un informe anual que cumple con el más alto nivel de información sobre sostenibilidad fijado por la Iniciativa Mundial de Presentación de Informes. Iggesund se fundó como fábrica de hierro en 1685, pero ha estado fabricando cartulina durante más de 50 años. Sus dos fábricas, una en el norte de Suecia y otra en el norte de Inglaterra, dan empleo a 1500 personas.

 

www.iggesund.com

 

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