OPINIÓN


Por qué la reciclabilidad se ha convertido en un concepto crítico

07/01/2026

CATEGORíA: Infopack


La frase de Daniel Marsol, director de comunicación y marketing de bonÀrea, resuena más allá de la entrevista que publicamos en este número: “ya no basta con reciclar; el objetivo es y debe ser la reducción y la reutilización”. No es un eslogan ni simple retórica


Es la síntesis de una experiencia industrial concreta que interpela directamente a toda la cadena del packaging. En bonÀrea, esa idea se traduce en decisiones tangibles: ecodiseño entendido como eficiencia, integración vertical para eliminar ineficiencias y sistemas como RetornA que demuestran que la reutilización puede ser operativa, rentable y aceptada por el consumidor. Nos ha llamado la atención el aprendizaje que deja al sector: la circularidad real nace del control del proceso, de la logística inversa bien pensada y de soluciones que facilitan la vida al usuario final sin trasladarle la complejidad técnica.

 

La experiencia de bonÀrea también deja otra enseñanza: reducir impacto y reducir costes no son objetivos opuestos. Cuando el envase se concibe desde el inicio como parte del sistema productivo -y no como un elemento accesorio- aparecen mejoras medibles en consumo de materiales, emisiones y eficiencia operativa. Para la industria del packaging, este enfoque invita a revisar hábitos muy arraigados y a preguntarse dónde se generan residuos invisibles, sobreingeniería o materiales innecesarios. A veces, innovar no es añadir, sino quitar.

 

En esa misma línea de mirada sistémica se sitúa el artículo de Tetra Pak, Trans-Sabater y SP Bernerr que ofrecemos en estas páginas. Su valor no está solo en mostrar un caso concreto de reciclaje avanzado, sino en subrayar una idea fundamental para el sector: ningún actor puede cerrar el círculo por sí solo. La circularidad exige colaboración real entre fabricantes de envases, transformadores, marcas, gestores de residuos y administraciones. Cuando esa coordinación existe, el packaging deja de ser un residuo problemático para convertirse en un recurso con recorrido. El mensaje es nítido: invertir en alianzas y en entendimiento mutuo es tan estratégico como invertir en tecnología.

 

Con este telón de fondo, despedimos el año con la sensación de que 2026 marcará un punto de inflexión para el packaging. Desde Infopack vemos cómo el sector va dejando atrás una lectura defensiva de la normativa para incorporarla, poco a poco, como una disciplina estructural basada en datos, trazabilidad y conocimiento del propio envase. Vemos avances reales en materiales y soluciones diseñadas para la circularidad, pero también una exigencia creciente de demostrar que funcionan en la práctica, no solo sobre el papel. La digitalización abre oportunidades para generar valor más allá de la protección del producto. Y la inteligencia artificial empieza a consolidarse como aliada en eficiencia y planificación, siempre que se use con criterio y sin sustituir el conocimiento experto. 2026 no irá de promesas grandilocuentes, sino de decisiones bien fundamentadas.

Como siempre un sincero agradecimiento a todos nuestros colaboradores, lectores y anunciantes. Su experiencia, dedicación y apoyo constante impulsan el conocimiento de esta dinámica comunidad, manteniendo la confianza en la fortaleza de nuestra industria y en las personas que la hacen excepcional.

 

¡Brindamos por seguir conectados, compartir conocimiento e impulsar juntos el progreso!

 

¡Felices fiestas y próspero año 2026!

 

Puedes leer la revista completa en https://www.infopack.es/revista/330/

 

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